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¿Por qué nunca nos alcanza el dinero?
1. No nos educamos financieramente.
El dinero es un tema que damos por sentado, y en tal sentido no nos preocupamos por aprender las leyes que lo rigen y nuevas formas de entenderlo. Simplemente nos conformamos, pensando que la situación económica del país no contribuye con nosotros.
Educación financiera no necesariamente significa adentrarnos en un mundo sólo para unos pocos inteligentes, ser experto en el mercado bursátil, hacer seguimiento al Down Jones, saber leer estados financieros complicados, etc. Pequeños cambios, pueden mejorar mucho nuestra situación económica. Conozco personas que solamente siendo bachilleres o habiendo logrado una educación por debajo de este nivel, consiguieron crear empresas muy exitosas.
Recordemos que el sistema educativo, no le da importancia al tema desde ningún punto de vista. Aspecto paradójico, pues nos prepara para una profesión en donde lo económico (por lo general), es el motivo principal para escoger ésta. Así que, es nuestra responsabilidad educarnos en este aspecto, porque recordemos algo: el dinero está presente en prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas.
2. Actitud negativa hacia el dinero.
Aunque por lo general a nivel de nuestro consciente deseamos tener más dinero, las decisiones y habilidades para obtenerlo vienen del subconsciente. Esto significa que, si desde que éramos niños escuchábamos cosas negativas sobre el dinero o simplemente veíamos a nuestros padres sufrir para conseguirlo, seguramente el patrón conductual que tenemos en nuestra adultez, sea muy similar. 3. Tenemos un solo ingreso, por lo general un empleo.
Las personas que hemos logrado entender lo importante que es generar más dinero, sabemos que tener un solo ingreso es como que una empresa tenga un solo cliente. El día que este empleo desaparezca, el único piso económico, sencillamente también desaparece. 4. Cantidad y uso inadecuado de tarjetas de crédito.
Conozco a una persona que llegó a tener trece (13) tarjetas de crédito y un solo ingreso para pagarlas. Por supuesto, terminó económicamente quebrado, lo cual afectó de manera muy negativa a su familia. Si no controlamos nuestras emociones a la hora de comprar bienes y servicios, las tarjetas de crédito pueden llegar a ser armas muy peligrosas para nuestra economía personal. Al ser dinero (plástico) puede ser bueno o malo, dependiendo del uso que usted le dé.
5. Nivel de vida incongruente con respecto a los ingresos. Compra de juguetes innecesarios y caros. Si usted pensaba que los juguetes eran sólo para los niños, hay que actualizar esa creencia. Hoy en día vemos como los adultos, cambian con mucha frecuencia y sin necesidad, artículos como celulares, ropas, vehículos, carteras, entre otros, los cuales, una vez pasada la emoción, terminan en la cesta de la basura, arrumados en un rincón de la casa o como regalos de segunda mano.
Una vez escuché la definición de la palabra “Estatus”: comprar cosas que no necesitamos con dinero que no tenemos para impresionar a la gente. En otras palabras, vivir de las apariencias. Por supuesto, esto nos hace estar en una carrera sin fin y con problemas económicos constantes. 6. Concepto errado de lo que significa “Inversión”.
La mayoría de los venezolanos le dice “inversión” a cualquier cosa que compre. Este mal hábito tiene su causa en la inflación. Como los bienes y servicios suben constantemente de precios, creemos que al comprar un artículo hemos invertido, porque al poco tiempo éste aumentará su valor. Para que un bien sea una inversión, éste debe generarnos dinero y no sacarlo de nuestros bolsillos, es decir, debe estar asociado a un activo.
7.- No llevamos presupuestos personales ni familiares.
Lo cual imposibilita saber en qué forma y proporción gastamos el dinero. Presupuesto significa “control”. Imagínese una empresa que no controle sus gastos y no lleve registros contables de sus operaciones, seguramente fracasará en el corto plazo. La familia también es una empresa, con su misión, valores, objetivos y metas, que requiere el arte de la administración de sus recursos.
8.- Desperdicio de comida. Por ejemplo, en mi caso somos una familia de tres integrantes con más de tres ingresos. Al llevar de manera estricta un presupuesto para los gastos del hogar, hemos identificado que entre el 40 y 60% está dirigido a gastarlo en comida. Si a esto le sumamos los servicios públicos que requiere cualquier casa o apartamento para funcionar, el gasto asciende a casi un 70%. Aunado a los gastos de educación y diversión de nuestra hija (la cual estudia en una universidad pública), se llega al 80% o más.
Imagínese entonces, un grupo familiar con más integrantes y con uno o dos ingresos para mantenerse ¿Complicado, verdad? Ahora bien, no conforme con esta situación, conozco familias, que aún teniendo problemas económicos, son capaces de botar muy frecuentemente la comida al pote de basura. Muy sencillo, están botando el dinero, pero transformado en alimentos. 9. Consentimos todos los gustos de nuestros hijos. No ponemos límites.
La cantidad de publicidad que reciben nuestros hijos, es muy superior a la que recibimos la generación de los años ´60 y ´70. Si a esto le sumamos todos los aparatos tecnológicos, ropas de marca, etc. que ven nuestros hijos en sus amiguitos y compañeros de clase, el asunto se complica aún más. Por ejemplo, me he preguntado muchas veces ¿qué hace un niño de 8, 10 o 12 años con un móvil Blackberry? Quizás necesite un celular para estar comunicado con sus padres o amigos, pero no necesariamente un aparato de este nivel, el cual fue diseñado para personas de negocios.
10. Inflación.
El incremento descontrolado de los precios es un factor externo que no depende de nosotros. Por eso, en esta lista, es la última causa de que no nos alcance el dinero. Sin embargo, si usted se da cuenta, puede combatir la inflación educándose financieramente para adquirir nuevos hábitos y habilidades, lo que le permitirá generar más y mejores ingresos. Recuerde, usted nunca hará que los precios bajen, pero sí está en sus manos controlar su dinero y generar más abundancia en su vida.
Cuando equilibramos el uso del dinero, también equilibramos nuestras vidas, pues vamos tomando consciencia de qué cosas materiales nos ayudan a vivir mejor, y cuales no son necesarias para sentir las satisfacciones personales, que sencillamente el dinero no puede comprar.
Autor: Johan Pullas Guillén.
Lic. Administración Comercial (U.C.V.) Dedicó 19 años de su vida laboral a instituciones bancarias. Se retiró cuando ejercía el cargo Vicepresidente Oficial de Cumplimiento de Prevención de Legitimación de Capitales. Especialista en auditorías bancarias nacional e internacional y ex profesor universitario. A sus 41 años de edad tiene grandes avances en su libertad financiera, los cuales transmite con frescura, dinamismo y congruencia.
Actualmente imparte seminarios, talleres y asesorías individuales, para que las personas adquieran habilidades sobre el dinero y logren un equilibrio entre su nivel y calidad de vida.
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